Paraguay carga con una etiqueta cómoda: la de país con energía limpia y de sobra. Es cierto, pero deja de ser toda la verdad. El ministro de Industria y Comercio, Javier Giménez, describió el momento como una "fase decisiva" y encendió una alarma que conviene mirar sin dramatismo ni autocomplacencia.
El planteo de fondo es sencillo: el famoso excedente eléctrico paraguayo, que durante años pareció inagotable, tiene fecha de vencimiento si no se suma nueva generación. Según un informe difundido por ABC el 13 de julio, ese excedente podría consumirse hacia 2030 al ritmo actual de crecimiento de la demanda.
Por qué el excedente ya no alcanza
Durante décadas, Itaipú y Yacyretá le dieron a Paraguay más electricidad de la que consumía, y buena parte se cedía a los socios binacionales. Ese colchón permitió hablar del país como una potencia de energía barata y renovable, un argumento habitual para atraer inversión.
El problema es que la demanda interna crece rápido: nuevas industrias, la expansión de la maquila, la minería de criptomonedas y un consumo residencial en alza empujan el sistema. Si la generación no acompaña, el excedente se erosiona, y el discurso de "energía ilimitada" pierde sustento. De ahí el tono de urgencia del ministro.
Las opciones sobre la mesa
Giménez y el sector plantean varias vías, ninguna mágica. Una es sumar generación térmica a gas, mirando al gas argentino de Vaca Muerta como fuente cercana. Otra es el repowering de las represas, es decir, modernizar turbinas para exprimir más potencia de la infraestructura existente sin construir una nueva.
A eso se suman las renovables no convencionales: parques solares con baterías, energía eólica en zonas como Pedro Juan Caballero y pequeñas centrales hidroeléctricas distribuidas. Un dato llamativo es el piloto de paneles solares flotantes en el embalse de Itaipú, con un costo estimado del orden de 30 a 35 dólares por MWh, frente a los 60 a 70 que se manejan en otras comparaciones. La apertura del mercado eléctrico a capital privado, con la ANDE dejando de ser el único actor, es la otra pata del debate.
Qué significa para quien mira a Paraguay
La lectura honesta es de contexto, no de alarma inmediata. Que el país discuta abiertamente su matriz energética es una señal de madurez, no de crisis: se está planificando la próxima década en lugar de esperar el apagón. Para un inversor o un residente, importa porque la energía barata y estable es parte del atractivo de fondo del país.
Conviene también separar lo energético de lo fiscal. Este debate no cambia el principio territorial paraguayo ni ninguna regla tributaria; el 0 % sobre la renta de fuente extranjera se sostiene en su propia ley, como explicamos en la guía sobre el sistema tributario y el principio territorial. Lo que está en juego es la infraestructura que sostiene el crecimiento, un factor de largo plazo para quien evalúa el país como base, tema que también tocamos en la guía para invertir en Paraguay. El otro lado de esta ecuación, la demanda que presiona el sistema, aparece en la nota sobre la inversión en centros de datos de inteligencia artificial.
Fuentes
- ▹ABC Color, informe sobre el excedente eléctrico y las advertencias del ministro Javier Giménez, 13 de julio de 2026.
- ▹Ministerio de Industria y Comercio (MIC), declaraciones sobre la matriz energética, mic.gov.py.
- ▹ANDE (Administración Nacional de Electricidad), apertura del mercado eléctrico, ande.gov.py.
Aviso: Este artículo es información general de actualidad y no constituye asesoría fiscal, legal ni de inversión. Las cifras de costos, plazos y proyecciones provienen de las fuentes citadas y pueden actualizarse a medida que avanza el debate energético. Un cambio en la política eléctrica no modifica por sí solo el régimen tributario vigente. Consulte a un profesional para su caso concreto.

Sobre el autor
Yannick Schroth
Fundador · Asesor de residencia en Paraguay
Vive en Asunción y acompaña a hispanohablantes en el camino hacia la residencia, la cédula y una estructura fiscal ordenada en Paraguay.






